El hijo de la Yoli




Soy como un Pirata pegado a una botella,

he vuelto a tocar fondo parezco gilipollas,

en la escuela ya era el niño de las pellas,

y en la calle sigo siendo el más canalla.

No estoy orgulloso ni me cuelgo la medalla,

siento que mi historia es como una epopeya,

si tú tropiezas pues te ahogas en la orilla,

y yo sin saber nadar llego hasta la boya.

Veranos en el parque en Madrid no hay playa,

para no aburrirnos se encendía la bombilla,

apunto a la luna pero rozo las estrellas,

por la cinta de mi bio me darán un Goya.

No me pongas pruebas aunque vaya a dar la talla,

prefería ser el caco jugando al pilla pilla,

no temo a la Muerte si la Vida es quién me falla,

Y si tú eres mi Helena pues que arda Troya.


A mí odiame pero no me tengas pena,

siempre usé esta frase como lema,

yo ya gané a mi mente y su condena,

me pasé el infierno y te juro que no quema.

Todos van de gallos, solo son mi cena,

dime qué león se esconde de las hienas,

aquí se acumulan y caducan los problemas,

viniste de subido, te marcaron con las yemas.

Yo seré el peón que tumbe el sistema,

me merezco el mundo, romper esas cadenas,

no creyó en mí, menuda blasfema,

la sangre de Apolo corre por mis venas.

No me va la calma disfruto cuando truena,

me viene de crío atraigo a las sirenas,

te quise dar mi cora, se rompieron mis esquemas,

si se apagan los focos se acabó la escena.


Desde peque siempre el prota de la peli,

conocido como el hijo del demonio y de la Yoli,

crecí en Orcasitas corriendo de la poli,

entre medias decoraba mi colegio con graffitis.

Vacilando por el barrio encima de la bici,

este va por el Minino, el Zafra y la Jannis,

si llovía éramos quince jugando al monopoly,

en el fútbol formaba equipo con el Maki.

Espe en el recuerdo en los ojos de su Rafi,

Eva ya descansa después de tantas crisis,

a ti aún te queda mecha te lo juro Tami,

y si hablo de mis tías no me puede faltar Mari.

Por las noches en los bancos con mi Buddy,

como compi de trinchera elijo al Dani,

pienso con cariño hasta en los primeros pitis,

aunque ahora mi terapia es con el boli.

Por los que pasamos de pegarnos a ser homies,

por los días en las pistas en vez de en catequesis,

por todas esas risas tras los partes en el insti,

por la Simca y para siempre lanzo un brindis.


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