Al final del otoño



Nunca estoy mal si el que pregunta es un extraño,

pero en mi pecho siempre hay frío como al final del otoño,

tantos golpes he encajado desde que era bien pequeño,

aunque de tanto comer techo ya no siento el daño.

Por culpa del insomnio nunca pude cumplir sueños,

cada vez que he caído he superado más peldaños,

qué decir de mí si no fui un niño muy risueño,

mi castigo siempre ha sido ser el malo del rebaño.

Jamás fui el borrego que creía en sus engaños,

protejo a mi manada como la Osa a su Madroño,

que así acabaría preso me gritó un día la seño,

pero mataré al pastor como os prometí antaño.


Me da miedo gustarte para así evitar rasguños,

pero tus ojos castaños me hacen sentir ñoño,

quiero que me quieras cuando escucho a las Cariño, 

no aprietes tanto que mi cora está en tu puño.

Sigo siendo un chulo, niña, como que soy madrileño,

y tengo tanta labia que gano aunque haya amaños,

pero al verte me sonrojo como si fuera un retoño,

si me hablas me entran nervios que reducen mi tamaño.

Me vuelvo chiquitito como mi perro si le riño, 

tu sonrisa me domina cual felino a sus dueños,

Quizás parezco idiota y todo esto sea muy raro,

pero estoy en una nube por si llega mi despeño.


No soy de perder tiempo porque no hay nada más caro,

ni soy de declararme si no lo tengo claro,

si lo ves un poco oscuro permíteme que sea tu faro,

si también estás de acuerdo solo ven dame la mano.

Siempre rompo lo que toco así que por fa ten cuidado,

a veces vivo en el Olimpo pese a todo lo que he errado,

a veces miro al precipicio y me mareo por lo escalado,

así nunca olvidaré que el infierno está helado.

Todavía con mil heridas mi camino no fue llano,

aunque ya no estoy tan roto poco a poco me reparo,

por ti ríe mi primavera como hace lustros no ha brillado,

en mi pecho habrá calor si te acercas a mi lado.


Comentarios

Entradas populares