Tormenta
Ha vuelto la tormenta navegando en alta mar,
apunto otro naufragio ya no sé a quién llamar,
otra vez estoy perdido sin poderme encontrar,
cuanto más avanzo menos quiero respirar.
Mis yayos son la brisa que me ayuda a remar,
junto a mi padrino ellos forman un pilar,
son parte del motivo que me empuja a luchar,
pero una mesa con tres patas tiende a cojear.
He perdido tantas veces que no sé ni cuántas van,
he caído tanto al hoyo que lo considero hogar,
otro ''all in'' con faroles y les vuelvo a engañar,
si no gano esta mano no me vuelvo a levantar.
Acabé amando a la piedra de tanto tropezar,
de qué sirve ver la cima si no la puedo alcanzar,
es como ver la luz del túnel sin llegar nunca al final,
si estoy cansado es del camino no de caminar.
Sé que estoy divagando y que parezco bipolar,
que no me ciño a un tema y que no sé escribir normal,
yo solo relato lo que vivo y en efecto es tan real,
que con coraje he mejorado y aún así me duele igual.
Pues las marcas en mi brazo son imposibles de borrar,
el pasado fue tan duro que no lo pienso olvidar,
aprender a vivir con algo no equivale a superar,
aquí no importa la caída sino el aterrizar.
Ya son veinticinco otoños de vacío y malestar,
de sentirme solo aunque me quieran de verdad,
de sumar traiciones tras veinte años de amistad,
cuanta más gente a mi lado más me acaban por fallar.
Con las alas mutiladas y aún soñando con volar,
con arena en los zapatos y abrasado por la cal,
con agujeros en la barca me lancé a nadar,
porque este juego solo acaba si lo dejas de intentar.



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