Poesía en un mundo sin lectores.




Soy un poeta maldito que se alimenta del tormento,

me lamo mis heridas hasta sanar este lamento,

salí del pozo más feroz que un lobo hambriento,

y me grabé todo en la piel para recordarlo como en Memento.

Al no tener aguja y llenar los folios con la tinta,

me vendé los brazos y pasé a documentarlo en cinta,

sellé mi corazón y le puse la precinta,

para que la llama de la vida dejara de ser extinta.

Desde que mi mente dejó de actuar como reclusa,

convierto mi dolor en arte para alejarme de la excusa, 

podrás colarte pero si os comparo te expulso por intrusa,

ya no necesito a nadie, pues escribo mejor sin musa.

Dejé atrás el rencor aunque aún me pesan mis errores,

los problemas no se arreglan entre pastillas y licores,

mientras tu vida se hunde por un triste mal de amores,

la mía me da un respiro tras más de mil horrores.

Decidí escribir poesía en un mundo sin lectores,

me olvidé de su fragancia para probar nuevos sabores,

arrasaron con mi bosque pero crecieron nuevas flores,

donde tú ves oscuridad yo veo un lienzo lleno de colores.

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